Ya hablamos de la orquesta hormonal y de cómo pierde el compás en esta etapa. Pero hay algo más que ocurre en paralelo, y que casi ninguna mujer identifica a tiempo: mientras esa orquesta se descoordina, el cuerpo empieza, además, a correr una carrera de obstáculos. Y la corre sin batería. En consulta lo escucho constantemente: “no es que no quiera hacer las cosas, es que no tengo energía para hacerlas”. Esa frase no es pereza, ni falta de voluntad, ni “cosas de la edad”. Tiene una explicación biológica precisa, y entenderla es el primer paso para revertirla.
Lo que realmente ocurre en el cuerpo
La caída de estrógenos. El descenso y la fluctuación de esta hormona cambian el terreno sobre el que el cuerpo venía funcionando con estabilidad durante años. El estrógeno no solo regula el ciclo: interviene directamente en cómo el músculo produce y utiliza energía.
La pérdida de masa muscular. El músculo no es solo fuerza, es el tejido donde vive la mayor concentración de mitocondrias del cuerpo, las estructuras responsables de producir energía celular. Cuando el estrógeno cae, el organismo pierde masa muscular de forma acelerada, y con ella, capacidad real de generar energía. La evidencia científica muestra que el estrógeno mantiene activa la función mitocondrial en el músculo, y que su descenso reduce tanto la cantidad de mitocondrias como su capacidad de producir energía de forma eficiente.
La resistencia a la insulina. El músculo es responsable de captar cerca del 80% de la glucosa que circula en sangre después de comer. Si hay menos masa muscular funcionando, esa glucosa no entra a las células con la misma eficiencia: se queda circulando en la sangre en lugar de convertirse en energía utilizable. Es como tener el tanque lleno de combustible, pero sin motor suficiente para procesarlo.
La desregulación del cortisol. Aquí es donde más se confunde el diagnóstico: no siempre se trata de cortisol elevado. En muchos casos lo que ocurre es un aplanamiento de la curva de cortisol, esa variación natural que debería ser alta en la mañana para darte energía, y descender gradualmente hacia la noche para permitir el descanso. Cuando el estrés se vuelve crónico, esa curva pierde su forma: en lugar de un pico matutino claro y un descenso progresivo, se aplana en niveles intermedios durante todo el día. El resultado es que no tienes la energía que deberías tener en la mañana, ni el descanso que deberías tener en la noche.

Curva de cortisol normal vs. curva aplanada : eje X = hora del día (6am–12am), eje Y = nivel de cortisol relativo. Línea 1 “Curva normal” con pico alto entre 6–8am y descenso progresivo hacia la noche. Línea 2 “Curva aplanada (estrés crónico)” con niveles intermedios sostenidos todo el día, sin pico matutino ni caída nocturna clara.
Por qué se siente como correr sin batería
Cuando el músculo pierde masa, también pierde mitocondrias, y las que quedan empiezan a funcionar por debajo de su capacidad. Es decir, no solo hay menos plantas de energía: las que quedan producen menos. La evidencia respalda esta secuencia con claridad: la pérdida de estrógeno acelera la sarcopenia (pérdida de masa muscular) a través de mecanismos que incluyen disfunción mitocondrial, y ese deterioro se instala de forma progresiva desde el inicio de la transición hormonal, no solo después de la menopausia.
Esto explica por qué el cansancio en esta etapa no mejora simplemente con más horas de sueño: el problema no es solo cuánto descansas, es cuánta energía es capaz de producir tu cuerpo mientras estás despierta.
Cómo se le devuelve la batería al cuerpo
No hay un solo interruptor que resuelva esto. Hay un conjunto de pilares que, trabajados en conjunto y con seguimiento profesional, le devuelven al cuerpo su capacidad de generar energía:
• Alimentación con propósito clínico, que sostenga la síntesis de masa muscular y el equilibrio hormonal, no que reste calorías sin contexto.
• Actividad física, en especial entrenamiento de fuerza, la intervención más efectiva y respaldada por evidencia para frenar la pérdida de masa muscular relacionada con esta etapa.
• Descanso reparador, que reduce la carga de cortisol y le da al cuerpo espacio real para recuperarse.
• Vínculos y relaciones que sostengan el bienestar emocional, un factor cada vez más documentado en la forma en que se vive esta transición.
• Suplementación dirigida, cuando la evaluación clínica lo indica, para apoyar la función mitocondrial y el equilibrio metabólico.
• Tratamiento médico cuando es necesario, evaluado siempre de forma individual y bajo supervisión profesional.
Ninguno de estos pilares funciona de forma aislada. Es la combinación, sostenida en el tiempo y ajustada a cada caso, la que le devuelve a una mujer algo que pensó haber perdido: no solo energía, sino la vitalidad para sostener su vida sin sentir que está corriendo en contra de su propio cuerpo.
Referencias
Abdul-Ghani MA, DeFronzo RA. Pathogenesis of Insulin Resistance in Skeletal Muscle. BioMed Research International. 2010;476279.
DeFronzo RA, Tripathy D. Skeletal Muscle Insulin Resistance Is the Primary Defect in Type 2 Diabetes. Diabetes Care. 2009;32(Suppl 2):S157-S163.
Kwon HJ, et al. Role of exercise in estrogen deficiency-induced sarcopenia. PMC. 2022.
Collins BC, et al. Sarcopenia and Menopause: The Role of Estradiol. PMC. 2021.
Menopause, Female Sex Hormones, Skeletal Muscle Mass and Muscle Protein Turnover in Humans. PMC. 2025.
Suvarna B, et al. Health risk behaviours and allostatic load. Neuroscience and Behavioral Reviews. 2020;108:694-711.
Betsamary Combita
Nutricionista Clínico/Deportivo | Coach en Salud Hormonal y Antienvejecimiento
Especialidad en Farmacología, Nutrición y Suplementación del Deportista — Universidad de Barcelona, España
Antropometrista Nivel II certificada por ISAK
+15 años de experiencia clínica y deportiva con atletas de élite
